domingo, 30 de abril de 2017

CREANDO TRIBU

CREANDO TRIBU

Ser madre es la tarea mas compleja de la vida.de una mujer. Supone encontrar tus sombras, equivocarse y volver a reinventarse mil veces y derribar muros, complejos, culpas y consejos. Supone seguir un instinto que de algun modo esta mierda de sociedad nos ha arrebatado.
Por ello y otros motivos hay que despojarse de la mochila de tonterías varias y ser niña y madre a la vez. Solo através de los ojos de un niño y fijándose bien en sus pupilas puede una no perecer en el intento. Te conviertes en psicologa, en medico, en payaso, en maestro, en guía, en niña y en muchas cosas necesarias para conciliar la vida materna y el cuerpo no siempre te pilla en  una de estas facetas y aunque te flagelas por no ser perfecta realmente no lo eres y es lo bueno del asunto. Es imposible darlo todo sin agotarte, los pequeños locos bajitos te agotan la energía y masacran tus aficiones porque dejas de tenerlas por completo, al menos cuando son muy pequeños y requieren toda tu atención. Es todo una locura extrema enrevesada y jodidamente acojonante. Aprendes mas que en toda tu vida y cosechas paciencia como si se tratara de plantar  lechuga, al menos yo porque lo que es algunas personas no tienen paciencia ni para cagar.
La unica formula es el amor, mas vale que lo des a puñados y tus hijos sientan el apego y la dedicación incondicionales que cualquier otra cosa que se le parezca. El amor es la clave y acabas amando a una personita a la que le brillan los ojos mas que a tí mismo. Entonces me pregunto si no estaremos creando pequeños déspotas en  esta generación. Y se me olvida preguntármelo porque cuando veo a mi hija veo una niña sensible a todo lo que yo le enseño, naturaleza, animales, respetar su entorno tirando todo a la basura a reciclar, respetar a otros, gestionar emociones. A veces me sale otras no tanto pero ella es tan sensible a muchas cosas que yo le he mostrado que me da miedo el ejemplo que le doy porque me habilita de una gran responsabilidad que yo sola estoy llevando aunque tenga mi pareja y mi familia. Solo que yo soy su madre y ellos aportan otro papel en su vida y nunca sera la misma jodida cosa.

Reconozco que hay que tener aguante, a veces tengo ganas de coger la mochila y pirarme a la isla mas lejana un par de semanitas. Pero que haría yo sin su sonrisa. Ella es parte de mi, mi corazón pertenece en gran parte a ella, mi vida es un satélite que gira entorno a ella que es un planeta , como me dijo una buena amiga.
Pero basta ya del anuncio idílico que nos venden con ser madres. Las madres de antes eran renegadas y sacrificadas y vivían en pos de mantener su casa y criar a sus hijos. No digo que no lo hicieran bien porque conmigo se lucieron y tengo los mejores recuerdos de mi infancia. Pero ahora, las madres del hoy, nos dedicamos por completo a lo que hacemos y si tenemos a nuestros hijos con nosotros les dedicamos el cien por cien como si fuéramos superwoman´s. Intentamos abarcar lo inabarcable y creemos en la calidad, nos preocupamos por los juguetes de nuestros hijos, su indumentaria, su higiene, su salud y su alimentación y estamos o deberíamos estar mas informadas que las madres del ayer. Pero entre tanto consejo profesional y barato y tanta propaganda de porteo y crianza respetuosa se pierde la esencia de lo vivido. Nuestros hijos pueden ser criados como antes, con un palo y una piedra, pueden aprender a valorar la naturaleza, a no ensuciar su entorno, a reciclar y a vivir de forma sana. Pero para poder trasmitir esos valores nosotros o nosotras tenemos que reinventarnos por completo y  nos encontramos con la sombra de la maternidad, tirando clichés y topándonos con monstruos del pasado o con expectativas que nunca cumpliremos. Lo que peor llevo es la iniciativa porque a veces se me agotan las ideas y puff... nace en mi el miedo pero eh!! que no soy animadora sociocultural, solo soy su madre.

Yo estoy aburrida de las mamas tribus. Quizá porque mi tribu esta en casa y es la que me apoya y hablar con otras madres a veces me retumba en la cabeza. No digo que no lo haga y mucho pero no suelo comparar a mi hija con ningún otro niño. Ella es única con su etapa su ritmo y su mala leche personal.
Soy yo la que debo crecer con ella y como persona, la que debo desprenderme de cosas que aun no encajan en mi mente y que tanta depresión, subidón y bajón han hecho que me tambaleara mil veces.
Pero al tenerla en mi vientre y desear que naciera cumplí un sacrificio muy grande y enchufé mis delirios bipolares expuestos a la deriva por hormonas, sustancias químicas y la soledad de la soltería. Lo hice y lo hago por ella practicamente todo aunque ahora mi vida a cambiado por completo y ha entrado en ella un hombre que lo da todo por mi y yo por él. Ahora tengo que dividir mis esfuerzos y plantearme nuevos dilemas mas complejos aun sobre como lidiar con la idea de compartir crianza, donde estan los límites, donde los mios, donde los de ella, donde los de él y en toda esa vorágine navegar dando tumbos sin perdernos en el intento. No se que tipo de familia somos pero no una convencional y me trae sin cuidado lo que opine nadie respecto a nada porque el amor que vivimos en casa es solo nuestro y tan sagrado como el de cualquier otra unidad familiar.

 La verdad es que es cierto que mi hija es una niña absorbente, pero que niño no lo es si es inteligente, despierto y con carácter. Y yo que trabajo con el 30% de mi energía y ella con el 1000% pues imaginaros el desastre cósmico y a la vez catastrófico de nuestra existencia. Yo me esfuerzo pero en ese esfuerzo hago la idiota de cabo a rabo porque todo debe fluir y cuando intento fluir aun es peor porque me exprime como una naranja y yo que me dejo.
Sin embargo yo sigo adelante como una cabezota como buena aries y no le rindo pleitesía a la desesperanza aunque si que es verdad que a veces la pierdo pero me agarro a las crines de la vida y digo venga va, que obedezca el destino y donde el corazón me lleve. Y el corazón me llevaba a ella, a mi dulce y preciosa pequeña pelusa color esperanza.

Pero las cosas han cambiado. Ya no soy solamente madre, tambien soy amiga, amante, confidente, mujer y otras muchas cosas que se me había olvidado sentir y ejercer.
Un gran hombre ha entrado a mi vida y ha hecho que la vida de mi hija y la mia cambie estratosfericamente. Ahora los tres crecemos juntos y luchamos juntos y mi hija se siente arropada y ya tiene su casa, su gata, su cama y su vida. Una vida que nos arrebataron y que ahora es posible gracias a un león que nos ha caido del cielo.
Aun así como madre yo ya no se ni que hacer, hago lo que puedo y el cansancio habla por mí no yo. Mi madre un día me dijo que los hijos son unos desagradecidos pero me da la espina que ella será mi mayor aliada y compañera porque ahora lo es y porque desde mi barriga lo fuimos.
Su sonrisa me llama y me aclama pero a veces estoy tan despistada buscando pistas para volver a ser yo y encontrarme en algun sitio que se me escapa algún halo de luz. Luego gano todas las cartas y ella me llama, me engrandece, me busca, me ansía como agua de mayo. Entonces yo me desahogo y se van a la mierda todos los fantasmas. Pero es pillarme, y pillar el punto me resulta arduo.
Me gustaría decir que ser madre es maravilloso pero para mi esa no es la frase. Ser madre es complicado si te implicas claro y tienes criterio. Para mi te aporta la mayor lección de tu vida; que lo sacrificarías todo por alguien aunque tu te pierdas en el intento, que intentas dar lo mejor de tí aunque te persigan tus sombras y los patrones que has aprendido desde muy pequeña, que que el miedo se apodera de tí hasta la médula y aun asi avanzas con ojos cerrados a veces, este es un nivel pro, antes solo jugabas a vivir y ahora estas viviendo.
De la figura del padre es complicado hablar. Cualquiera puede ser una figura de apego y hay diversas formas de familia. La mia y de mi ninfa ahora esta cobijada por el apoyo de mi pareja que es nuestro papi independientemente de lo que opine nadie. La familia no es la de sangre, la familia se hace y se construye desde el respeto y el amor, la familia es un día a dia, la familia son los incondicionales. Y por lo de la figura de una madre o un padre bueno, no hay canones. Una madre siempre será mas comprensiva, mas dulce, mas paciente y mas sobreprotectora o no. Y lo mismo para el padre. Lo importante no es que se llame padre o madre. Lo importante es que cada persona aporta una cosa a los niños y ellos necesitan un apego seguro, alguien incondicional que este ahí para todo, alguien que los cuide y los protega y les de todo el amor del mundo. Todo lo demas son solo etiquetas.

Ser madre es complejo y nadie lo sabe hasta que no lo vive. Te enseña a bofetadas, te desbarajusta todo tu mundo y las expectativas caen como torres marchitas. Nada es lo que parecía ser y nada de lo que te cuenten es verdad salvo que una vida es responsabilidad tuya y que siempre estarás preocupada por esa personita que nació de tu vientre o en el caso paterno que se concibió por tu esperma.
Sea como sea entré en un laberinto cuando ella nació del que no sé si podré salir nunca. Estoy bastante cansada del tema de educar a los niños basado en una filosofía concreta. Yo sinceramente a veces se me hacen unos barrullos en la cabeza tremendo. Esta claro que educarlos es difícil y es bueno tener recursos pero creo que el día a día es distinto y cada niño y sus circunstancias también. Lo que le sirve a la vecina tal vez vaya desencaminado para mí. Y bueno, el hecho de hacerlo bien a veces es obsesivo, es mas yo he sido una obsesiva y de algún modo estoy aprendiendo a relajarme, aunque no se si lo consigo. Me consta que no soy la única que se siente así. Asi que deberíamos hacer tribu pero no para educarlos sino para nosotros, para relajarnos, compartir inquietudes como adultos y reconectar con nuestra esencia como personas. Madres y padres buscando a madres y padres que se olvidan de ser adultos inmersos en un barco que navega en pos de los niños. Hay que bajarse a una isla, buscar rostros adultos y compartir con nuestros hijos nuestro espacio, que no sea solo un espacio para ellos ni que lo de ellos sea solo un espacio que nosotros estructuramos enfocado a la infancia. Mas bien crear castillos comunes donde todos nos podamos expresar y donde todos formemos parte de un clan donde todos somos importantes.
A veces creo que lo de "crear tribu" solo beneficia a los adultos sinceramente y yo en ese barco no quiero estar. Admito sugerencias pero que conste que no me niego a ninguna proposición.
Solo que estoy cansada de ponerle nombre a las cosas o que los demás lo hagan.
Ser madre es una movida muy grande. Es como un viaje bestial  de ayaguasca para toda la vida asi que el que no este dispuesto a tomarse la pastilla roja mejor que no sea madre o padre.
En serio, si me hablais de crear tribu yo me apunto, pero no me habléis de proyectos, hablarme de jugar.
Mi hija de tres años me dijo un día jugando que quería ser marinero para llevarme de viaje en una barquita y lo que ella no sabe es que estoy subida en un barco pirata...



miércoles, 9 de marzo de 2016

el soldadito y la druida

Que hago aquí madre quitando tantas telarañas-
le preguntó el soldadito a la druida.
Y es que las telarañas son útiles-le dijo atontada de tanta luz.
Y porque es de día y aún no suenan las golondrinas-
Sabes que no es su día, pequeño, que algún día volaran a tierras lejanas-se sacudió el polvo y siguió observando.
Sabes?Algun día expulsaré a todos estos murciélagos y nos iremos a Africa.- exclamó efusivamente.
No es necessario. Ellas cumplen su cometido y se comen a los odiados mosquitos y Africa siempre estará ahí- le cogió el mentón y le dio un beso caluroso en la boca.
Todo se calmo por unos instantes y ya nada parecía ser igual que antes, antes ya no existía.
Una golondrina coqueta empezó a cantar sin aviso. El soldadito replico una sonrisa vertical y miro a la druida de nuevo. Antes ambos miraban solo el cielo.

Druida mia, porque algunos murciélagos no salen nunca a comer?-la pregunta parecía del aire pero alguien la tenía que hacer.
Cansados, agotados o quizá enfermos, en el último caso van sus madres a arroparles y le llevan alimentos. Aún estas con los muercielagos?-preguntó ya cansada.
Es que no entiendo tanta luz ahí fuera y tanta oscuridad aquí dentro, a veces me siento como un murciélago perdido y otras como esas golondrinas dormilonas.
Druida le miró con circunstancia de causa y se acicaló las halas.
La luz esta en todas partes y le acompaña la oscuridad, o no sabías que las druidas hacemos mejores brevajes en nocturnidad? Los soldados , querido soldadito hacen muchas preguntas y son listos por ello pero deben aprender a volar sin hacer demasiado ruido vaya a ser que quitar telarañas nos salpique a todos y entonces que harás?
Volar con ellas druida, volar con ellas sin parar.


domingo, 6 de marzo de 2016

a que tanta pregunta

y me preguntas que hacen estas golondrinas de arena en mi tejado
son suyas si al hablarles yo que hago.
ya no  me importan los relojes ni las  horas
se ha caido el telón de acero y ha pesado
pero ya esta el llanto acallado.
Y me preguntas que hacen tantos otros llorando
y yo te contesto necesitan un abrazo.
Esos ojos me encandilaron y fui a ver la luz
eran pardos negros yo que se me fije en el destello.
me preguntas que hago de madre
que que pasa con la selva
que que hay del hambre.
tantas cosas me preguntas que ya no se que contestarte.
acaso me crees sabida, acaso leona menguante?
ya sabes que soy una chamana druida
que no me sirven tus brevajes
pero que en las manos que das hay luz y yo debo
regalerte esa que es en común.
me preguntas por las noches
por el día, por la tarde...
y tanto me pregunto yo que no quisiera cansarte
pero me oyes, una y otra vez lo haces
y la campanilla lo sabe,  una y otra vez lo sabe.
que somos fieras de noche y linces en la selva gris,
y gatos salvajes en el parque y leonas en el día feo
donde le da a las hienas por salir.
Ella lo sabe, yo lo se, tu lo intuyes .
a que preguntas tanto si las golondrinas son de arena
si ya estaban allí y no las vi llegar.
pero tu con tus quimeras me hiciste dejar de pensar.
a que vienen tantos llantos de niños?
a que tanta preocupación?
lloremos con ellos y luego a celebrar el verde...

martes, 17 de noviembre de 2015

LA MATERNIDAD Y SUS SOMBRAS

LA MATERNIDAD Y LA SOMBRA

Fijo la mirada en un punto, se vuelve borroso y a veces mi mente se queda en blanco aguardando no sé qué y esperando nada de nada.
Momentos existenciales los llaman.
Cuando deseaba ser madre tenía unas expectativas. Era un sueño bonito, idealizado que ignora la realidad que aconte. Cuando mi pequeña pelusa color esperanza vino lo hizo por sorpresa.
Para mi fue una alegría pero el resto del mundo no viviría  mi experiencia, tan intrínseca, compleja y tambaleante como la de un embarazo y la espera de un nuevo ser a tu vida.
¿Quién me dijo todo lo que podía sucederme? ¿Quién me contó que era un acontecimiento que pone a prueba a cualquier ser viviente que tenga corazón? Pero no hablo de pruebas hipotéticamente previsibles. Y es que nunca te imaginas en la que te has metido y en todo el tinglado que hay alrededor de la maternidad.
Cuando pares te asaltan millones de dudas y te comportas como un inútil cogiendo un jarrón de cristal con la intención de que no caiga al suelo pero de llenarlo de flores y agua. La sociedad te vende artículos, la gente consejos a puñados y tu familia que te vendió la papeleta de la cara buena de la maternidad ahora te dice que tienes una responsabilidad y que habertelo pensado antes, (como si quisieras deshacerte de la criatura cuando por lo contrario toda tu vida se centra en ella).
El bebé da pasos agigantados cada día. No entiendes como de la noche a la mañana gateo, balbuceó y empezó de repente a coger una botella de agua y beber solo. Y todo es como un ciclón, que sucede a tu paso a gran velocidad y tu tratas de cogerle de los pelos a alguna de esas cosas que vuelan con el ciclón para no perder el rumbo y claro, como no, agarrando de la mano a esa vidita que depende de tí y esta recibiendo al mundo de tu mano y tu bondad infinita hacia ella, una bondad que tiene limites y que cuando te los encuentras tienes que morderte sutilmente con todas tus fuerzas los dedos de las manos para no romper algo.
Llega un momento en el que no te encuentras ni a tí misma. Estás siempre llena de lamparones, te escondes por la noche sin hacer ruido a ducharte rápido y corriendo para sentarte un momento y divagar (que con poco te tienes que apañar porque hasta que no te acuestas estás pensando en tu hija). Tu ropa ya  no es tu ropa, el espejo ni te mira, tienes ojeras y la espalda reventada, has empezado a adoptar una filosofía zen que te permite oir pero no escuchar. (Todos opinan sobre como lo haces, donde te equivocas y la mejor comida que puedes darle a un bebé o lo peor de todo, las teorías contrapuestas de crianza con apego o conductual (o alemana que es lo mismo). Tarde o temprano explotas y sueltas algún comentario  inoportuno referido a un consejo insignificante y el que lo recibe se queda atónito.
¿Qué te está pasando? ¿Porque estas irritada, tienes comportamientos infantiles, cansancio crónico y te duele siempre la espalda o los brazos si tu hija ha salido mimoseta o tu le has inculcado la susodicha crianza con apego (o lo que es igual, le das todo el cariño del mundo y la seguridad de que en tus brazos todo irá bien o eso crees...)?
¿Porque ya no sonries con todo y cuando ves un dibujo animado te partes el culo?
¿Porque deseas a hombres desaforadamente y disfrutas como nunca pero al mismo tiempo puedes estar perfectamente sin ninguno?
¿Porque cuando no estás con ella sientes como que te falta algo del cuerpo, una extremidad o un ojo o tu propio corazón y sientes ese hueco dentro de tí inexorable?
 Sin embargo cuando estás haciendo algo que te gustaba sin su compañia hay momentos que ni te encuentras pero en otros las pequeñas cosas de la vida te aportan sorpresas muy gratificantes.
Con la maternidad te planteas eternos dilemas y al final los resuelves pensando -mira, voy a hacerlo como me salga de las narices a cada rato y trataré de mantenerme firme en las cosas que yo considere.Pero es inútil, cada día te encuentras con un reto nuevo y una respuesta nueva de tu hija y una situación distinta de la de ayer.

Entonces descubres la sombra de la maternidad, estaba allí siempre, desde que nació tu hija, pero no habías sido consciente de ello hasta hace poco. Te das cuenta de repente, te llega como una aparición. Y es cuando descubres que has empatizado tanto con tu hija que has vuelto a ser una niña de nuevo pero al mismo tiempo sientes que estás aprendiendo a pasos agigantados y que la vida ya jamás será una broma, maduras varios siglos de golpe y al mismo tiempo tienes tantas dudas como tu hija o muchas más. Por que al fin y al cabo ella esta aprendiendo a vivir y tu ves como un drama que le duela un diente y no saber como aliviar su llanto, sus cacas son extrañas y te parece gravísimo, no come patata y te extraña que algo tan sencillo no le guste, te tira toda la comida al suelo o se la come de una sentada, chapurrea mil canciones o se calla ante cualquier cosa y se queda absorta mirando no sé que y señalando al cielo o la pared... Tu estás ahí que es lo importante y haces lo mejor que puedes pero olvidas que un niño es feliz con una amapola y tampoco hay que darle mas vueltas.
Por eso descubres que la única idiota que busca su sombra y a veces la repele eres tu.Tiene un color difuso. Se mezclan imagenes de tu infancia, de tu adolescencia y de tu juventud y retrocedes y te planteas que hizo tu madre, que hizo la madre de tu madre y que hizo la gran madre de las madres astrolopitecus para que su hija o hijo sobrevivieran con dignidad. Y en ese abismo de tiempos y luces te das cuenta que las raíces importan mas que nunca pero las mujeres ya no somos las que eramos ni la sociedad nos deja.
Coinciliamos trabajo con familia, algunas conciliamos el hecho de ser solteras así que tenemos doble carga existencial. Y nuestro entorno nos puede ayudar pero no es nuestro cómplice, no siente los susurros de tu hija cuando siente o necesita algo. No la miran a los ojos y presienten y huelen....
Yo no tengo que bajar a la selva con mi hija enganchada como un mono a mi espalda mientras recogo frutos secos pero si que le hago la comida enganchada a mí y casi cualquier tarea. Yo no busco en la manada un macho que nos protega porque ya estoy yo para protegerla a ella aunque mi sombra me confunde a veces y me dice que alguien debería haber ahí, que yo también necesito que me protegan y me mimen. Pero en esta sociedad que vivimos una madre soltera se conforma con bien poco y un macho a veces solo sirve para lo que sirve. Ahora comprendo que el compañero que ha de lidiar con una mujer en su familia ha de ser un amigo y con eso basta y sobra. Pero sigo viendo a mis padres y tengo una mala imagen que no concuerda con mi realidad, la imagen de dos viejitos que moriran juntos y han luchado toda la vida juntos.
Esa es una de mis tantas sombras pero la que mas me corrompe es el hecho de sentirme arrastrada a llevar ciertas costumbres sociales solo por el hecho de ser mamá. Médicos, grandes supermercados, parques, colegios..Ojalá mi hija hubiera nacido en el bosque aunque de ser así no hubiera nacido... Así que otra vez la sombra acechando....
¿Cómo fui yo de bebé? ¿Qué sufrí? ¿Qué celebré? ¿Qué me hizo sonreir?
Y al final solo tienes que mirarla a ella y dejarte llevar, vivir, disfrutar, aprender y ser su guía hasta que ella pueda pisar fuerte.
Pero me he encontrado con alguien que me ha hecho enfrentarme a muchos miedos, a muchas limitaciones, a muchas grandezas porqué no. Me estoy enfrentando a mí misma. Y mirarme al espejo y ver lo ciega y tonta que he sido a veces no me reconforta. Pero no puedo negar que he vivido hasta ahora intensamente y que si me equivoque fue por exceso de inocencia y por exceso de atrevimiento y por exceso de valentia, y por ponerle demasiado sentimiento y por... por tantas cosas que ahora quizá no me importen del mismo modo pero debo de reafirmarlas sin caer simplemente en el exceso. No voy a dejar de vivir intensamente ni de darlo todo a los que quiero pero ahora hay una contraseña que solo la saben los piratas barbudos de las costas azules. Mi hija se la ha aprendido de memoria y la canta cuando estoy melancólica o simplemente ida.
Tengo que lidiar la maternidad con mil espinas en mi espalda y a veces es como una losa, otras como un reto y que coño... si salgo viva de esto seré una leona invencible y mi niña una ninfa inigualable.
Me hizo daño el hospital, me hizo daño mi ex pareja, me hizo daño mi familia, me hizo daño la indiferencia de la gente y me hizo daño quedarme sola con tanta sombra y tanta losa. Fue como si milllones de duelos y pensamientos del pasado se arremolinaran alrededor de mí y mi cabeza no podía concebir la realidad, no podía despertar de ese letargo, de ese knockout.
¿Y ahora quién soy?
Ahora está ahí la flor de mi secreto, en mi interior... y solo los piratas barbudos de costas azules como le cuento a mi hija saben la contraseña para abrir el tesoro. Mientras tanto está bien guardado entre los ojos de mi  hija y los mios.
Si me permiten  voy a seguir con mi vida privada que solo ella y yo conocemos, es un universo precioso que es bonito experimentar pero muy muy arriesgado.
Cuando el laberinto de sombras me lo permita abriré la puerta de par en par.
En el bosque ningúna hada puede ser raptada a menos que les corten las alas y las de mi hija y las mias son invisibles...

viernes, 28 de agosto de 2015

VAMPIROS PSICOLÓGICOS

Algunas personas nos arrullan con su amabilidad. Dices un comentario y te hacen saber que piensan lo mismo. Tienes una afición y dicen compartirla contigo. Luego te hablan de apoyo y felicidad y te arropan como si fueras un niño indefenso e idiota. Te juran y perjuran que lo malo pasará y que no hay nada de que preocuparse, que ellos están allí y te escuchan. Luego te agasajan sobre tus virtudes y tus buenas hazañas y parece que sea  verdad y todo. Son tan convincentes, tan gentiles, tan acogedores, tan bondadosos que piensas que por una vez en la vida alguien te entiende pero no te entiende sin más... te entiende del todo, casi como si te entendieran mejor que tú a ti misma.
Después de un tiempo sueltas las cuerdas y confías y entonces...

Resulta que después de un tiempo dicen que tienes defectos, que no eras tan perfecta como imaginaban (bueno, es tan evidente que da risa pero sí, todos tenemos patas cojas). Este tipo de personas cuando te ven en "sus redes" comienzan la batalla. Cuestionan todo lo que haces, se muestran distintos y te asombran con su mal carácter (que si que sabías que todos tienen defectos pero no sabías que esta persona no sería capaz de asumirlos). Luego empiezan a criticar todas tus aficiones, incluso aquellas que haces muy bien y te encantan. La historia se vuelve confusa. Ya no sabes de que pie cojea el otro cuando ha conseguido dejar tu alma desnuda. Es entonces cuando empiezas a sentirte indefensa y justo ahí empiezan a atacar sin piedad. Aniquilan tu brillo natural, te insultan, te atropellan, te castigan con el silencio o con un grito descomunal. Te controlan; controlan tus emails, los mensajes de móvil, tus redes sociales, incluso te apartan de los tuyos diciendo que no son buena gente, que a el le molestan y a tí  no te tratan tan bien.

De repente te conviertes en una bruja a ojos de esa persona y empiezas a serlo a ojos de los demás ya que esa persona se encarga de decirle a todo el mundo lo malvada que eres. Ahí es cuando entras en un círculo vicioso donde el otro te sonríe dos días y al tercero te odia a muerte. Pero tu ya has caído rendida como Blancanieves. Has probado la manzana envenenada, esa que prueban todos los que desnucan su alma frente a personas tóxicas. Y no sabes por donde salir. Habías abierto tanto tu corazón que ahora estas en pelotas siendo azotada y no te gusta pero te muerdes los labios y aprietas los puños de la rabia que tienes. Ya nada es fácil. Cualquier cosa que digas se pondrá en tu contra cualquier cosa que hagas para esa persona eres ruin y mezquina y mereces lo peor.

Hay muchas películas que hablan de los vampiros pero pocas de los vampiros emocionales. De personas vacías que se nutren de la energía de otros, personas que te ven feliz y no son capaces de serlo y por eso hacen lo posible por hacerte infeliz, frustradas, impotentes, traumatizadas.
Y aunque dan pena, aunque son personas con máscaras que ocultan debilidades grandes, aunque a veces ni ellas se dan cuenta... hay que huir de este tipo de individuos.

Cualquier mujer sometida o maltratada o que lo haya estado alguna vez se sentirá identificada. Pero hay muchas escalas de vampiros psicológicos y muchas formas de chupar energía a los demás.
Yo aquí no voy a dar las claves para salir de estas situaciones pero escribo esto para que mujeres y hombres que se hayan sentido debilitados, indefensos, sin saber que hacer, dudosos de alejarse de estas personas porque te crean enganche, deben saber que la vida continua y que esta vida es muy corta.

No dejes que roben tu sonrisa ni tus energías, actúa, canta, baila, sonríe y déjate llevar por los piratas. Ellos muestran mal humor desde el principio pero cuando te brindan una mano lo hacen de verdad y si han de amarte lo harán con defectos y de corazón, nunca sin robarte tu libertad y tu forma de ser.
No te sientas triste porque te hayan engañado o traicionado, un vampiro psicológico siempre te hará pensar que tu eres la mala al final y ellos la víctima. Pero aquí no hay víctimas, solo supervivientes.

viernes, 17 de julio de 2015

EL AMOR...EL AMOR...

Dicen que hay amores que matan pero yo estoy convencida de que lo que te derrumba no es el amor. El amor te hace mas fuerte, mas sereno, mas vivo. Y esos amores tóxicos que creemos que tienen el título de amores no lo son, ni lo serán ni lo fueron. Hay amores incondicionales, como el de una madre a sus hijos o como la sangre que se sella entre amigos o hermanos que perdura toda la vida, como esas personas hogar que te huelen a esperanza y primavera. Y es que la sociedad está confundida o yo por estar con ella. El amor no enfría, ni envenena, ni es orgulloso, ni acosa, ni destruye. El amor, el verdadero amor, el mas puro de los amores se engendra en el mismo corazón y es completamente compartido, no es un amor sacrificado ni una obsesión de años, ni una conquista fracasada. Desde que parí a mi hija hasta ahora lo veo todo más claro. Yo que quise con el alma no me había dado cuenta de que eso no era amor, que estaba queriendo un cuadro de Picasso abstracto e incomprendido. Que a mi no me querían, es cierto, lo sé, mi tiempo me ha costado entenderlo. Y ahora ya me ves amiga del viento, hago cánticos al amor más no es de esos que destruyen. Estaba tan confundida que pensaba que una miga de pan era amor, pensaba que un abrazo a deshora era amor, que un zumo de naranja era amor. Y con el paso de los meses he ido comprendiendo que en mi casa no había amor. Pensé que era un amor de niño incomprendido pero hasta los niños aman de forma pura. Ahora se que no había amor porque tengo aún la flor de mi secreto dentro y él nunca lo supo. Muchos quisieron amaestrarme sin saber que yo era caballo salvaje raro y aunque hice el comentario y mis poros relinchaban quisieron seguir haciéndolo.
Una se equivoca y tiene toda una vida para equivocarse y que diástoles, aun sigue ahí la flor de mi secreto. Solo ella lo sabe, la que me metió en este laberinto de espejos y se lo agradezco. Con ella he aprendido más que en 35 años.
La gente está muy equivocada o soy yo la que no juega a eso. Pero el amor ahora es sucio, insulso, desconocido, aburrido, huele a sosa cáustica.
Sin embargo siempre encuentras perlas negras y cuando lo haces tienes unas ganas inmensas de abrazar. El destino me ha puesto a varias de ellas frente a mí últimamente y ha sido un placer poderlas escuchar. Hemos cantado al alba y hemos reído sobre pedos o sobre humor negro. A veces no hace falta hacer el amor con las bragas bajadas y otras te las bajas y no sirve para gran cosa.
He llegado a esa fase de la vida donde ya no necesitas a nadie y todo se te da por añadido, en esa fase donde te llenas de tí y lo que te rodea te llena de todo y de tí y donde tu no eres nada y lo eres todo. Esto en ese punto donde ya no hay vacíos dentro sino fuera. He llegado a esa estación donde yo  era el revisor y tenía que bajar a pasajeros y subir a los más simpáticos y puros de corazón. No hay tantos. Tampoco vamos a mentirnos. Pero hay más de lo que la gente se cree o la gente se cree que hay pocos y ponen su corazón coraza al servicio de las relaciones humanas.
Y yo estoy aquí, sí, en esa fase, donde ya no lastiman palabras y donde me preocupan mas los juegos de niños y las canciones de cuna, donde nadar por primera vez es divertido pero arriesgado, donde comer trozos grandes de comida es un triunfo, donde bailar es una alegría, donde ya se identificar mejor a las perlas negras y donde las perlas negras me huelen e intuyen que guardo la flor de mi secreto.
Es divertido ver pasar a pasajeros. Algunos se marchan con la cabeza baja, otros convencidos de que lo hicieron lo mejor posible y por último los más difíciles de despedir porque se aferran al bagón con fuerzas. Éstos son los más agresivos y es complicado decirles que se vayan y te suelten las trenzas si no es a la fuerza.
Sí, amigos. Estoy en ese punto donde no me importa lo que haga nadie y me preocupo más por mis pasos y por mejorar cada día. He dejado atrás las malas emociones y me he subido de nuevo a mi caballo salvaje raro. Lo había perdido por el camino pero ya lo he encontrado.
Cuando la gente se plantea quienes son los locos yo les miro atónita. Realmente no necesito hablar para expresar una emoción pero si que necesito sentirme viva y eso señores son los locos, los que no viven. Algunos dan lástima pero hay tantos que lo buscan desesperadamente, que viven absorbidos por la venganza, el odio, la ira, la rabia y tantas emociones que no controlan que la final se desbocan y acaban mal parados en alguna esquina, solos, sin vida.
La vida es una incógnita que no hay que descifrar sino vivir, hay que bailar con ella, cantar en voz alta y sin miedo, arrodillarse para coger fuerzas, agachar la cabeza para ser humildes, pensar que no sabemos nada pero que nos da igual y guardar los conocimientos para los ratitos en los que nuestra mente cavila y ha de hacer una hazaña importante. Pero , ¿descifrar? ¿Para qué?
Cada uno hace sus propias cabalas del universo y ninguna se asemeja a otra. El mundo esta lleno de científicos o pseudocientíficos que quieren saber. Pero, ¿saber el qué?
Es como si cada uno pasara un río distinto al otro y nadie sabe las piedras que encontró, los animales que pasaron por su lado o la complejidad del agua que los llevo hasta el lago.
Cada uno se equivoca a su manera, nace y muere a su manera y no hay forma de especificar lo que vió o lo que sintió pues es tan efímero y misterioso el sendero que convertimos en insondable lo mas sencillo, lo mas pequeño.
Por eso me he dejado de historias de dragones y princesas. Yo ya he vivido en las mazmorras, que tragué el cuento como una idiota. Ahora me dejo llevar y sonrío con mis perlas negras.
Hay momentos en la vida que tienes que tomar decisiones importantes y yo he decidido bajarme del tren y adentrarme en la selva. He oído que algunos monos son más sociables que muchos de los seres humanos que existen en la faz de la tierra y que las mariposas salvajes susurran cosas al oído.
Mi pequeña pelusa color esperanza lo hace, es como una mariposa que me susurra el camino y me cuenta secretos sobre los humanos que solo ella sabe descifrar. Entonces me agacho para oirla mejor y me entran unas ganas horribles de pasar del camino y besarla. Cuando hago eso ella mira alrededor despistada, creo que no quiere que nadie rompa ese silencio amoroso pero yo, que he recorrido más ríos le enseño a no tener miedo. Y paradójicamente mi  miedo es que ella se pierda en manos de perlas vacías. Pero he asumido que ella tiene que elegir su vagón, su camino y a sus propias perlas negras. Así ha de ser y así será.
En definitiva, el amor da mucho para hablar pero no tiene sentido en palabras, solo en actos y la vida es muy corta y los segundos pasan rápidos. Pero no hay que tener prisa porque para amar se va uno lento hacia el arrollo, para volar hay que pasar mas de un valle y para hacer feliz a una persona primero hay que hacerse feliz a uno mismo. Y con esto y un bizcocho me voy a hacerle feliz a la vida que ella me lo agradece tanto que a veces tengo ganas de contarle mi secreto...













domingo, 28 de junio de 2015

TIEMPOS DE GUERRA

Es curioso como a veces uno se que protagonista de su vida como si de una película se tratara. La gente ha visto demasiadas películas y se ha sacrificado poco por los demás, sobre todo las personas que no han aprendido de sus experiencias y que no se han quitado el dedo de la nariz.
Hacía tiempo que no entraba por aquí pero es que ser madre y vivir la maternidad de lleno implica tener poco tiempo para una misma, como todos los padres del mundo que se precien y se desvivan por sus hijos. Nada resulta sencillo cuando eres madre. Te asaltan mil preocupaciones y tu vida gira entorno a sacrificarte por tus hijos pero en todos los sentidos puesto que en el económico ya nos sacrificamos todos los adultos teniendo y sin tener hijos.
Ahora miro las caras de la gente y me siento extraña porque ya no soy la misma. He tenido que rehaprender para volver a aprender, romper mil esquemas, cantar mil canciones de cuna, quitarme de mi, de mi tiempo, de mi vida, de mis aficiones anteriores, de mis caprichos y mis gustos, de mi boca y mi estómago para dárselo todo a mi hija.
Y te sientes extraños porque por un lado te sientes mas adulto que nunca, mas coherente y responsable y por otro lado tienes que recordar como era la vida cuando eras un niño, ponerte en el lugar de tu bebé y ver a través de sus ojos, notar a través de su piel y comprenderle, mimarle, enseñarle a que no tenga miedos, a que explore la vida, a que sonría y cante y baile. Eso si, siempre respetando la libertad que su propia existencia joven necesita y pide a gritos. Cada niño es un mundo y cada llanto implica una necesidad.
He pasado por muchos laberintos este año pero definitivamente me quedo con Ariadne y Ariadne implica vida, duros esfuerzos, sacrificios, risas y llantos y un sin fin de experiencias vitales que te hacen cada día sentirte de modo distinto. Es como una aventura que corre inesperadamente hacia la vida y te empuja a sentir, a gozar, a llorar, a ser lo que nunca fuiste porque nunca estuviste subida en una empresa tan apasionante.
Y luego te asaltan las dudas sobre todo sobre sus necesidades e intentas no sobreproteger pero proteger lo suficientes. Así que andas todo el día subida en una cuerda floja de la que aprendes a no caer pero de la que en algunas ocasiones estás apunto de darte el porrazo del siglo. Por suerte yo aún aguanto y es que es imposible decaer cuando una cosita con ojos grandes y brillantes te pide a gritos tu compañía, tus mimos y te dice constantemente que tiene necesidades que cubrir con sus gestos.
Aún no entiendo como me metí en esta aventura pero estoy convencidísima que la vida lo quiso así, que debía ser madre soltera y debía luchar por una hija sin mirar atrás. A veces reconozco que miro de refilón pero no para ver las cosas malas sino para acordarme de las herramientas que me ayudaron a crecer. El trabajo me ayudó a sacrificarme y a valorar las obligaciones como tales. La gente me enseñó que mi esencia de niña y mi forma de ser especial era maravillosa aunque compleja. Y mi familia me enseñó que un niño no necesita dinero, ni una gran casa, ni una burbuja donde vivir. Que un niño necesita amor sin mas y aunque se cuente poco necesita mucha libertad para aprender a ser persona y poder llegar a amar, a bailar, a  ser uno mismo, a saltar de alegría.
Todo esto no lo escribo para nadie. Un buen escritor escribe porque pare sus letras no porque las letras tengan nombre o apellido. A veces nos sentimos identificados con las palabras de otros pero si nos sentimos aludidos tenemos un serio problema de autoestima.
Ari es mi luna y mi sol y ahora derrocho todo lo que tengo por ella y a veces dejo un rinconcito para mi y para los que me quieren, para la familia, para los amigos y para esos desconocidos graciosos que saben mirar a través de tus ojos y ver algo más que palabras, cuerpos, y ropa.
Antes de tener a Ariadne ya tenía una cualidad innata para ir al meollo de las cosas, para intuir, para deducir, para captar y presentir. Ahora que la tengo a mi lado tengo que aprender a entender llantos y risas, gestos y golpes, caídas y venidas y es curioso pero siempre es complejo. Los pobres niños no pueden hablar y digo pobres porque me consta que mi hija a veces se siente impotente y desearía comunicar lo que siente. Entonces busco y rebusco en su mirada y muchas veces la capto pero cuando no lo hago (porque nadie es perfecto) siento esa congoja que sienten las madres cuando desearías aliviar a sus hijos y no saben como. Igual que se ha sentido la mía cuando he pasado depresiones o mal de amores. Se te desgarra el alma literalmente y no entiendo como una madre puede mirar impasible a sus hijos cuando estos sufren. Cuando nos hacemos adultos ellas siempre estan ahí pero deben dejarnos volar, equivocarnos, sufrir a nuestra manera y siempre estar en la retaguardia por si acaso las necesitamos. Hay madres que sobreprotegen tanto a sus hijos que cuando éstos son adultos no saben enfrentarse a la vida y yo espero no hacerlo con Ari, aunque ahora que es pequeña es difícil no andar corriendo todo el día detrás de sus pasitos para que no meta la mano en enchufes o coja cosas extrañas que puedan hacerle daño.
El día a día es duro. Es todo un trabajo como el ser ama de casa que ha estado mal visto siempre pero que ambos trabajos son remunerados en Finlandia. España como siempre estará retrasada cincuenta años de muchos países evolucionados.
Hay mujeres que se reincorporan rápido al trabajo hoy en día cuando tienen hijos. Yo pienso que los primeros años son esenciales. Al menos los dos primeros minimamente. Y es que intento tirar para adelante económicamente  como puedo pero ahora estoy centrada en mi hija. Lo necesita puesto que los primeros meses yo estuve algo ausente por la depresión y ahora me solicita constantemente como si se quisiera cobrar todo de golpe. Por eso se me avalancha a mi y me abraza y me busca continuamente y me besa y me achucha y me da tanto que siento que lo que le doy nunca es suficiente. Y así andamos las dos. Con el corazón abierto de par en par amándonos con locura como se ama a la tierra, como se ama a las raíces.
Y me preguntas entonces porqué quiero volver a las raíces?

Son tiempos de guerra. La vida esta complicada y algunos se empeñan en complicarla más pero yo ahora voy a lo mio. Vive y deja vivir, ese era mi lema y lo retomo. Ella me esta devolviendo a mis raíces y está haciendo que yo recuerdo lo mucho que valgo y lo importante que he sido para muchas personas y lo importante que debo ser para mí misma. Comencé diciendo que algunos se creen los protagonistas de su vida.
Yo ahora juego un papel importante que mucha gente inútil me arrebató y yo me dejé pero no soy la protagonista porque ahora la principal y única importante es ella. Yo he pasado a segundo plano pero me siento tan viva junto a ella que me importa tres rábanos. Soy su satélite y ella una gran estrella y nadie podrá arrebatarme cada minuto que paso con ella porque cada segundo es pura y dura vida al rojo vivo, tan auténtica, tan vivaz, tan llena de ella y de mí.
Qué bueno... he recordado un chiste... después de tanta depresión he vuelto a sonreir gracias a ella!!!

miércoles, 10 de diciembre de 2014

la subida al everest

Ultimamente pienSo mucho en el agua. Cuando parí a Ari el primer inicio de subida al Everest estaba llegando. Agua volcánica llena de perlas de amor deseé que fuera y se convirtió en una pesadilla que afortunadme ya pasó. Ahora me siento pletorica aunque lo mio me acosstado subir a la montaña para luego caer en picado.
Llevo mil demonios dentro y estoy cuidando de mi niña protegiéndola de ellos. Era mi tarea, el fin, la responsabilidad de tutelarla y ayudarla a crecer.
Papa se ha ido y ya solo quiere a la pequeña pelusa esperanza. Es lógico, todo es mas sencillo si no tienes la carga todo el dia aunque tengas la responsabilidad de trabajar nadie quita el hecho que un hijo se cuida con el alma y el corazón y sobre todo con la presencia. Así que para el padre no le beneficiara en absoluto ninguno de los acuerdos. Es una pena, yo adoraba su risa, su sonrisa picara, su inteligencia, su intelecto y su cuero. Y ahora esta todo vetado incluso cuando estamos solos el anda con su corazon coraza. Yo no quiero que nada suceda de repente, yo quiero que todo sea justo; amor por igual, apoyo y confianza por igual, complicidad....que se yo si ya no se nada del amor de pareja ni de los hombres. Yo he hecho daño y tambien he sufrido pero el no se dio cuenta nunca que todo el daño lo hice por estar enferma, por no controlar mis demonios.
Ahora me prometo que lo haré, cerraré página y le dejaré en ese rinconcito de las cosas que nunca se olvidan, le dejaré debajo de un bo´tón.
Siento haberte hecho tanto daño pero no era mi intención.
Pequeña perla esperaremos por si viene la marea y alguien viene ha traere madreselva. Tu ahora ya estas respaldada por un padre que por fin lucha por ella.
Y yo en mi mundo de yupi donde los arboles me susurran y me cuentan historias que tengo que contarte y que te cuento cada día.
ya ni si quiera hay me mira a los ojos y me dice la verdad por su corazón coraza.
Yo ahora sigo el camino del aprendizaje, estoy aprendiendo a ser un bebe, a ser una niña y a ser tu madre.
Te parece que juguemos a los olores? Hoy aún huele a lluvia.

Te quiero mi gran Ariadne. te quiero mi drogo....

miércoles, 8 de enero de 2014

CONFESIONES DE UNA MADRE PRIMERIZA POSTMODERNA

A veces creo que he encontrado el momento de pararme a escribir, pero son imaginaciones de mi mente, me juega malas pasadas...

Tengo una herida de guerra. Es una raja debajo del vientre. También tengo horas de sueño que voy acumulando entre toma y toma y un sin fin de preguntas extrañas acerca de quién seré a partir de ahora o como será ella. Siento como si hubiera subido el Everest. 9 meses subiendo piedras, escalando monte, apartando defectos y monstruos por el camino, enfrentándome a mis miedos de si lo haré bien, de si caeré enferma, de si esto y aquello por absurdo que suene. También he tenido momentos de luz. Ver su rostro, tocar su piel, ver como come. Pero eso lo hago ahora. Durante esos 9 meses he vivido una noria rusa. A veces sonriente por anuncios de potitos, otras depresiva porque me sentía sola ante algo inmenso que me resultaba amenazados.

Caerme al abismo, romper esquemas, verbalizar  miedos, disfrutar simplemente de hacer Yoga o hablar con otras personas que pasaban por mi experiencia. A veces miraba un pajarito y me maravillaba de lo que veía sin olvidar que me planteaba al mismo tiempo que ella vería cosas maravillosas y vivirías cosas magníficas en este mundo que es la gran Madre Tierra.

Y por fin los promodoros, contracciones de Braxton Hits, horas y horas de sueño perdidas, citas olvidadas, canciones volcánicas en mi vientre, movimientos en mi útero continuos donde Arí renunciaba a su sueño para decir que estaba aquí y vaya si lo decía con sus patadas. Angustias indecibles, comentarios absurdos de que hacer o que decir por parte de todo el mundo. Mi panza inmensa que inspiraba comentarios como "tienes una sandía", "todavía no has parido" o "eso va a estallar.


Si amigos, una auténtica montaña de Everest con su colofón final, mi raja de guerra en la barriga, mis horas de estrés por no poderle dar el pecho, los deliciosos comentarios de todo dios diciéndote que debes hacer y cómo hacerlo exactamente. Yo recuerdo la anécdota de muchos de los últimos comentarios en el último mes que me producían cera en los oídos.....por no oírlos. Pero eso son cosas del cuento que deben existir y ser contadas con plena normalidad pero con un cartel de advertencia a otras mamás de "!!!hacer lo que os salga de la chirla!!!".

¿Ha merecido la pena? Obviamente sí y todas de lo dirán después de un parto cuando tu hija o hijo te mira  a los ojos y te sonríe por primera vez, te dice que te ama y te necesita y se duerme con tus canciones de cuna inventadas y tus "pobre mi niña, que tiene coliquito, vete ya coliquito, fuera ya" y ella se calma (aunque no sea por tus palabras o con ellas, que más da). Lo importante es que ella está bien y tu pasas de ser un planeta a convertirte en un satélite y tu vida empieza a girar alrededor de ella sin más.
Es aquí donde yo respiro hondo y me hago esas preguntas extrañas. ¿Tendré tiempo para mí?¿Lo estoy haciendo bien? ¿Estoy cumpliendo mis propias expectativas? Y da igual lo que te preguntes porque todos, absolutamente todos los esquemas te cambiarán y se caerán como torre de Babel en tus narices.
LLega un momento incluso que te pones borde contigo  misma y exigente o intransigente que es peor.
Entonces miras hacia tu interior y te preguntas donde estás tu en esta película, donde está tu pareja y donde ha quedado la relación que tenías absolutamente con todo el mundo. Ya no eres la misma. Has subido el Everest. ¿Quién en su sano juicio subiendo un Everest sigue siendo el mismo?

Deberían dar medallas de honor y valentía a las madres y no a los soldados de guerra o a los presidentes...
Ellos empuñan una pistola y tu coges la espada del coraje y el amor y te cargas de buenos sentimientos, derrumbas tus propios demonios sin molestar a nadie (a veces) y te comes batallas campales donde ni dios te reconoce y todo el mundo cuestiona tus cambios de humor, si le pones el chupete al revés o si te has pasado cinco minutos una toma o no le pones la cremita marca puturrú en el culo para que no le escueza al bebé. Te venden marcas por todos los lados, consejos gratuitos y te haces adicta a ver programas chorra porque ya no te puedes concentrar ni en leer, ni en ti misma ni un solo momento y para ver noticias que te dicen lo mal que va el planeta donde has traído un nuevo prefieres ver un panorama que aunque engañoso y fabricado te saca una sonrisa o te hace olvidar los peligros y las visicitudes que acechan en el exterior.
El mundo esta jodido pero no puedo decir lo que comentaba con 18 años, que este mundo es una mierda y no merece la pena vivir en él o traer niños para que vean esta hecatombe.
No. Mi perspectiva de la vida cambió hace años. Ahora se que la madre tierra a pesar de escupirla sigue amándonos, también presiento los sentimientos de paz y armonía de los animales que aunque algunos sean agresivos siguen instintos naturales de hambre y sueño. También presiento las huellas de los árboles y las flores. No andan pero dejan un rastro en la tierra con su ciclo vital incapaz de igualar. También creo en la gente. Hay personas que como dice Albert Espinosa son perlas. Te regalan ratitos de su vida, sonrisas gratis y limpias y canciones de madreselva. Siempre pensé que había gente buena en el mundo pero oye...me he dado cuenta que somos muchos y me incluyo porque me da la gana y no voy a dar explicaciones. También hay brujitas buenas, y madre buenas, y personas que aunque han sufrido el daño de muchos por ser hipersensibles como yo también siguen siendo buenas. Qué sí!! Que la vida tiene un lado positivo acojonante y de eso te das cuenta si abres bien los ojos, agudizas los oidos y el olfato y abres tu corazón.


Llevo meses haciéndome preguntas extrañas, como quién seré yo después de parir, o como será ella de mayor o que es eso del pañal  mas absorvente o el club de la leche. Tanto me conciencié de que tenía que ser una madre que funcionara en pos de una filosofía  naturalista que al no poder darle leche mis tetas se sintieron frustradas durante días, que digo semanas.

Y es que es eso, llevo una cicatriz de guerra que me recuerda todos los días que todo lo que he luchado por mi misma en mi vida ha sido poco, como una especie de aperitivo, como una cruz ligera que está aprendiendo a cargar para soportar una mas grande. Y bueno, claro que lo hago por placer. ¿Cómo podría preguntarme ni tan si quiera quién soy yo sin ese bebe, sin esa niña llamada Ariadne que me ha robado el alma?
La situación me ha exphirado. No me siento mia, ni me siento entera, tal vez porque ya  no soy la misma y porque en esa cruz sabor canela se ha abierto una brecha inmensa que me lleva a vivir una vida plena, nueva e inspiradora, una vida que jamás imaginé y un revulsivo que hace que todos mis sentidos se abran y me obliga a ser una niña, viviendo todo por primera vez, saboreando la vida por primera vez.
Eso es, una madre postmoderna, que se busca a cada paso y se siente llena y vacía a la vez porque gira alrededor de otro planeta mas grande e inmenso que ella misma. La maternidad es la trasmutación de la mujer, una transformación desgarradora de sentimientos y sensaciones, de experiencias, de encontronazos con antiguos y viejos miedos y de la exploración de unos cuantos nuevos. Una preocupación continua que desafía al padre y la madre a luchar en un sin fin de batallas que se entrelazan y atropellan nuestra sensibilidad.
Podría decir que me he encontrado pero yo, como la pequeña Ari, hemos nacido por primera vez. Ella nova y yo como Ave Fénix. La cicatriz a veces llora, mis pechos a veces se estremecen, me duelen un poco los huesos de la artritis y tomo medicación para poder dormir sin darle las tomas de la noche y con la consecuencia de encontrarme con esa sensación de querer estar en todo que tienen las madres.
Pero, ¿sabéis qué? La vida hay que vivirla y hay experiencias que te hacen renacer. Yo creo que esta vez no he vuelto de los abismos sino que he entrado como una niña inocente y ávida de experiencias en el laberinto de Ariadne.
No sé que me deparará esta experiencia pero cada vez que miro la carita de la pequeña pelusa color esperanza sonrie mi alma, tanto que me pregunto porque  no lo había hecho antes del mismo modo y que he hecho yo para merecer tal regalo tan inmenso.
Amparo tenía razón en una de sus canciones, somos viento y siento que yo soy el arco y ella la flecha y nuestro destino es el movimiento y la expansión de la vida en todas sus dimensiones.
No sé lo que sienten el resto de madres pero yo siento en mi interior un amor profundo que necesita ser expuesto a todas horas. Es como si una oleada de sensaciones internas me llamara a dar simplemente lo mejor de lo mejor que hay en mi y luego la ola baja...y veo que no soy perfecta o que tengo momentos de duda o tristeza o sinrazón y entonces la miro, otra vez la miro, una y otra vez.

Ahora ya no hay un vaivén continuo de oxitocina y dopamina en mi mente como lo había durante el embarazo. Ahora hay un mundo por explorar que se me antoja difícil e intrigante pero conmovedor y satisfactorio. Somos ella y yo ante el peligro y todo lo que nos rodea nos hace reír o llorar, como dos niñas bipolares jugando a ser personas.
Ahora solo sé que si ella es feliz, si está alimentada, si sonríe y se siente agusto o duerme placidamente yo soy feliz. Lo demás no me importa y si me importa en algún momento lo razono y pienso que montañas mas grandes he tenido que subir.
El Everest ya lo subí y ahora me espera algo mas potente que es bajarlo y subirlo una y mil veces más junto a la pequeña y su padre. No sé si el destino nos mantendrá juntos como pareja pero sé que si el sonríe junto a ella bajo un peldaño de la montaña y me siento a observar la escena y sonrío, !vaya si lo hago!

Yo solo soy una madre primeriza postmoderna, que no me gustan las marcas ni las ñiñerías absurdas de ahora se hace así o la tecnología lo puede todo. Como bien dice el título de mi blog prefiero volver a las raíces y en las raíces había todo un clan cuidándose. Y eso es lo que quiero, cuidar de los mios, afianzar alianzas, juntar corazones y dar un mundo lleno de ilusión, esperanza y amor a mi pequeña pelusa color canela. Lo demás son cuentos chinos, las tetinas de una marca, que si los dodots mas absorventes, que si la educación de apego o alemana... en fin. Tantas absurdeces que me pregunto como las madres postmodernas que siguen ciertas pautas no se vuelven locas.
Yo solo sigo los pasos de las huellas de nuestros ancestros que respetaban a la madre naturaleza y el instinto natural de una madre. Lo demás son pamplinas que no me interesan. Y aunque la cicatriz pique donde duele inspira, o eso siempre dicen, ¿no?


Bienvenida a este mundo de cuerdos donde los locos estamos mal vistos pero estamos mas inspirados pequeña Ariadne. Te amo de una forma que no podría jamás explicar. ¿O sí? Déjame pues que simplemente te mire a los ojos y te arrope con mi cariño. Eso es lo que siempre quise y lo que siempre haré.
!!!Que seas bendecida por todas las plantas y animales!!!

sábado, 3 de noviembre de 2012

ABSOLUTAMENTE TODOS

AFILAN LAS ESPADAS DE LAS LETRAS


Miras a mucha gente como si fueran, ya no extraños, sino extraterrestres.
Les miras detenidamente, no tanto por su ropa (aunque el aspecto sea blanco perfecto para colgar allí donde crees que no existes tu sombrero e incluso tu propia frustración) sino por su vida, esa vida que imaginas mantienen con soltura, esa vida que tu crees mantener al hilo y ellos apenas aprendieron a rozar.
Crees que el orgullo es solo de los demás, que no te pertenece, que tu nunca estuviste en ese barco.
Y acicalas los recuerdos como un gatete, lamiendo heridas que crees que eres el único que ha sufrido y (en este caso de forma peyorativa hacia tí mismo ahogas un grito cansado en el aire de tu cielo, que no es suyo, ni de aquel, que es solo de él mismo) el único que te cuesta superar.
Nada es igual desde tu ventana, lo que ves pasar nunca será igual a lo que ven pasar otros que sufren del delirio del amor o la muerte. Piensas que es imposible, que ella o él no salen a espadazos con el duelo, que si cantan lo hacen para adentro, que si ríen nunca volverán a amar, tan solo tu lo harás sumido en la desesperanza creyéndote un dios que alguien hizo destronar.
No es cierto,  no es cierto que sean más originales, más humanos, parece que anden tan campantes, que su sadismo baile un son siniestro, que sus palabras salgan de sapos muertos y hambrientos.
Es triste y cruel e injusto. Tu nunca quisiste decir eso en cambio ellos afilan las espadas de las letras, ellos rebuscan el mal entre las excusas y la desidia, ellos le untan a los demás un hierro que jamás ellos mismos iban a probar.
Miras y remiras y te sientes único, porque tienes más ángel o porque no ensañas las decisiones difíciles o porque solo tu no eres prepotente con lo tuyo, con tu historia, con el maquillaje que tus padres te hicieron ponerte.
Observas como sufren los pequeños, como algunos solidarizan sus esfuerzos, callendo la noche oteas el horizonte y te empiezas a ver pequeño.
Eran ellos tu reflejo...pensaste. Eran ellos tu misma cara, la otra que resurge cuando nadie te amaba o esa que asoma las orejillas pensando que nadie te amo o te estaba amando.
Olvidas tu vida, la del otro, la de aquel. Son todas distintas pero te haces cada vez más pequeño y solo así comprendes que no hay gigantes eternos, que ni tu eras un semi-dios, que ni ella era un simple recuerdo de tus días vagos.
La ves, la remiras, es bella, sonríe, también rechista, también suspira como tú también es sirena de la noche y también mágica despedida. Aunque a veces te das cuenta y vuelves...la remiras, a veces es un ogro malhumorado, a veces el otro es un simple druida.
Pero todos, absolutamente todos, manejan los mismos sentimientos metidos en una chistera y a veces se olvidan, a veces no aciertan, a veces se piensan que nadie les mira.
Somos iguales porque tenemos la misma chistera...somos distintos porque olvidamos moverla pero luego volvemos a ser los de siempre (humanos en por el día, noctámbulos perdidos por la noche) , jugamos con las mismas cartas, los mismos conejos, las mismas condenas...
Basta ya de pensar que era él mas egoísta o ella mas siniestra, o aquel más ángel, o aquel la puerta...
Todos somos mil caras, mil puertas, mil valientes oportunidades de estar vivos.
Todos somos quimeras...